Soy

David Pelaez

Soy

David Pelaez

Coach inmobiliario

Con solo 12 años, mientras la mayoría de niños pensaban en jugar durante el verano, yo ya tenía claro que quería ganar mi propio dinero y sentirme libre. Durante las vacaciones escolares, aprovecho los tres meses de verano para trabajar con mi padre en sus negocios de hostelería. Añado valor ayudando en la barra, en cocina y donde hiciera falta. Fue mi primer contacto real con el trabajo y el emprendimiento.

Un año intenso y decisivo. Cumplo con el servicio militar obligatorio mientras sigo trabajando en hostelería cada vez que tengo oportunidad. Ese mismo año, con solo 19 años, compro mi primera vivienda. Mientras muchos aún dependían de sus padres, yo ya tenía claro que quería invertir y construir patrimonio desde joven. Fue mi primer paso hacia la libertad financiera.

Con 26 años y tras meses de formación intensa como agente de la propiedad inmobiliaria —y experiencia como jefe de equipo en otra agencia— fundo mi propia inmobiliaria: Illes DPS. Tenía claro que en este sector se podían hacer las cosas mejor: con profesionalidad, cercanía, dedicación y respeto por el cliente.

DPS no solo son mis iniciales (David Pelaez Salas), sino también el alma del proyecto: Dedicación, Pasión y Servicio. Desde el principio, ese fue mi enfoque: crear una inmobiliaria seria, honesta y transparente.

Este fue un año de éxito profesional… pero también de crisis personal.

La inmobiliaria funcionaba a pleno rendimiento: cerrábamos muchas operaciones, especialmente con inversores. Yo era el único API oficial en Baleares de una entidad bancaria de primer nivel, y gestionaba una gran cartera de activos. Trabajaba entre 18 y 20 horas diarias, con clientes, equipo, bancos… todo giraba muy rápido.

El despertar en medio del caos: pandemia, decisiones valientes y el inicio de un cambio interior profundo

El 2020 marcó un antes y un después en mi vida. Fue un año que cambió el mundo entero, y también cambió mi mundo interior. La pandemia del COVID-19 trajo mascarillas, distancias de seguridad, desconfianza, restricciones, y una transformación global sin precedentes. Y aunque en lo exterior sostuvimos con fuerza la estructura profesional, por dentro algo muy profundo empezó a removerse

El año 2022 fue un punto de inflexión total. Después de mucho resistir, la decisión de cerrar la inmobiliaria se hizo inevitable. Con dos maletas y una convicción profunda, partimos rumbo a Costa Rica. Mi pareja, mis hijos y yo. A vivir. A estar presentes. A respirar. A descubrir qué más había más allá del ruido, de la ambición, del ego y del éxito aparente.

Al igual que en 2022, volvimos a hacer las maletas un 22 de noviembre, esta vez con un nuevo destino en mente: Bali, Indonesia. Durante los meses previos, ya había investigado el país y me fascinaba la calidad de vida, la espiritualidad presente en su gente, y el potencial de inversión en negocios vinculados al turismo, el deporte y el bienestar.

El regreso, el reencuentro y un nuevo propósito profesional.

Ya de vuelta, retomamos juntos los proyectos en Mallorca, y seguimos adaptando los inmuebles familiares para alquiler temporal a nómadas digitales, un modelo que ya veníamos implementando desde 2023, pero que ahora consolidamos con más estrategia, detalle y visión a largo plazo.

Pero además, este año marca el nacimiento de una nueva etapa profesional, que venía gestándose desde mi despertar personal y espiritual años atrás:

El lanzamiento de mi proyecto como coach inmobiliario estratégico. 

Através de la evaluación de proyectos, busco generar oportunidades de inversión tanto a comerciantes que, buscan expandir su negocio, como a inversionistas que desean ampliar su patrimonio.

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(34)-659-763-311

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